La correcta y dictatorial clasificación de las disciplinas según su motivación intelectual.

Este blog lo comencé con una entrada titulada “¿Qué es la física y quién es el físico?“, en la que, entre otras cosas, hablé de la importancia que tiene que cada persona sea capaz de organizar su propia estructura del Universo, por muy falsa que fuese, siempre y cando le sirviese a ella para entencer los fenómenos que estuviese acostumbrada a observar.

Al fin y al cabo, quiero creer que a lo que toda persona aspira es a conocer el mundo, si bien es algo que se tiende a dejar de lado a medida que pasa el tiempo por cosas menos trascendentales pero sin embargo útiles para las relacones humanas: lenguas, sociologías, económicas, hostelería…

Cuanto más se preocupa uno de esas artificialidades (no existirían si no existiese el hombre) menos reflexiona sobre lo verdaderamente fundamental, o dicho de otro modo, hay una fuerte tendencia a no curiosear. Hay gente, esto no es la primera vez que lo digo, que vive “tranquila” sin saber por qué el cielo es azul.

Y renunciar a aprender estas cosas, desde mi punto de vista, es matar de aburrimiento al cerebro. Es como anularle la mejor capacidad que tiene con respecto al resto de los animales. Es exterminar la filosofía natural.

Como dije en aquella ocasión, tan solo la gente que sigue adelante con la ambición de aprender (Sí, sí, podríamos llamarlo ambición porque en verdad cuando aprendes ciertas cosas te sientes en un nivel por encima de la gente que no las sabe. No en el sentido de ser superior ni mucho menos, sino en el sentido de ver las cosas con una perspectiva mucho más pura y depurada) merece la calificación de científica. Hoy reflexionaré sobre estas cosas de nuevo, ganándome la reprobación de colectivos (en realidad espero que no).

La ciencia fue la primera creación de la filosofía: el reflexionar sobre nuestro mundo: ¿cómo puedo hacer que esta roca corte más? ¿qué pasa si planto esto aquí?, etc.

Todo eso es física, y los físicos son los que la hacen avanzar, si bien por escisiones: la biología dejó de lado las preguntas fundamentales para examinar la vida, surgiendo después la medicina; los químicos son físicos especializados en las reacciones donde los átomos son más o menos indivisibles; los farmacéuticos son una mezcla de biólogos y químicos; los ópticos son otra especialización; e incluso, como explicaré próximamente, los psicólogos lo tendrían todo el pescado vendido si ciertas teorías físicas resultasen ciertas.

En la cima, lo más puro del raciocinio humano sería la filosofía en sí, si bien últimamente se centra demasiado en las “artificialidades” antes mencionadas y, más prácticamente, la física (de hecho me gustaría que en la carrera se estudiasen las dos).

A partir de los descubrimientos de todos los anteriores surgen especialistas que les dan uso sin entenderlos del todo: fontanería, informática, electricidad…

Y tan solo me quedaría nombrar a la única profesión herramienta: el matemático. Los matemáticos son gente a la que le gusta hacer el trabajo sucio de la ciencia por hobby. Son gente a la que le gusta desarrollar por desarrollar. Personalmente opino que es una carrera bonita, aunque al no tener una motivación concreta me interesa un poco menos.

Así pues, resumiendo tendríamos:

  1. La filosofía y la física, que serían las máximas expresiones del raciocinio.
  2. Las especializaciones de estas: química, medicina, biología, óptica, aeronáutica…
  3. La herramienta de todas ellas: las matemáticas.
  4. Todas las otras áreas centradas en comprender lo útil para el día a día sin resolver cuestiones fundamentales.

Sería interesante que se abriese un debate a partir de esta entrada.

Hasta otra.

Comments
4 Responses to “La correcta y dictatorial clasificación de las disciplinas según su motivación intelectual.”
  1. deusa dice:

    Ala! Un post tan interesante sin ningún comentario!

    Me ha gustado mucho la delicadeza con la que has expresado tu opinión en este artículo.

    Un saludo!

  2. Iván dice:

    ¡Buena entrada! Aunque creo que has dejado de lado el arte, me intriga en qué categoría lo incluirías…

    En cualquier caso, no estoy completamente de acuerdo con tu conclusión. Sí que tiene sentido que en la escala de las carreras que propones el conocimiento que se persigue, de algún modo, va diluyéndose. Sin embargo, hay un campo que puede que se encuentre por encima de la misma física: el de las neurociencias, entender cómo entendemos, el “raciocinio del raciocinio”. He estado en contacto con este área y debo decir que es mucho más compleja de lo que pueda parecer a priori, y que encierra cuestiones filosóficas de lo más espinosas. En este sentido, creo que la física pierde algo de ventaja, en tanto que no considera su punto de partida, el propio sujeto.

    Es un placer leer este tipo de posts, ¡un saludo!

  3. AGaisán dice:

    Una pena que el debate no se llevase a cabo. Estoy con Iván, ¿en qué punto quedan las artes? Como proyecto de artista que soy, mi máxima motivación siempre ha sido la curiosidad y las ansias del saber mezcladas con la necesidad de transmitir y difundir algo aparentemente alejado de la gran mayoría de la población, a pesar de motivar la evolución. Desde luego no situaría a un artista por encima de un filósofo o físico, dos disciplinas que me fascinan y respeto profundamente, ¿tal vez sería una herramienta como las matemáticas, con la diferencia de ser normalmente mal empleada? Quiero decir,considero que el arte es un medio muy potente para concienciar y educar a la masa, una herramienta que se ha utilizado para dar salida a las grandes cuestiones que perturban al ser humano y que durante muchos años fue de la mano de la filosofía y de la física. En cambio, siento que cada vez son disciplinas más alejadas (salvando las escepciones, que por supuesto las hay) y por tanto no se benefician la una de las otra, tal vez debido al intrusismo de las artes, plagadas de pseudo-artistas más preocupados por sus egos que por el mundo que los rodea, tal vez por el público cada vez más zombificado por la televisión o la religión que se niegan a consumir nada que perturbe su ceguera.
    ¿Sería posible situar al arte inmediatamente después, al menos en buenas manos, al ser una clara expresión del raciocinio? Teniendo además la ventaja (en mi opinión), de suscitar preguntas en personsa menos curiosas y golpear conciencias. Si la fisica mueve el mundo con sus avances, ¿el arte no mueve a la sociedad con sus críticas y gritos de cambio? ¿No despierta preguntas al fílosofo?
    En toda la demás jerarquía, estoy totalmente de acuerdo. No estaría mal que en la sociedad actual se valorasen dichos campos de esa misma forma, y no a la inversa, poniendo a la cabeza de nuestros paises a personas egoistas y cortas de miras con casi nula capacidad de raciocinio.
    P.D.: Acabo de descubrir tu blog, he leído varios post, estoy enganchadísima, mi más sincera enhorabuena.

  4. Adrián dice:

    Esto lo escribí en 2008. Aunque en líneas generales sigo opinando lo mismo, puede que haya algún matiz de diferencia.

    El arte diría que no aspira tanto a conocer como a expresar, y supongo que por eso lo dejé fuera de tipo de conocimiento. Me parece algo trasversal, destinado a otro tipo de estimulación y que no debe ser comparado en la misma balanza.

Preguntas, correcciones y debate son bien recibidos.

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