“El Placer de Descubrir”, Richard P. Feynman

el placer de descubrir

Voy a empezar a promocionar libros en este blog, y comienzo con esta maravilla: “El placer de descubrir”, una recopilación de entrevistas, conferencias y artículos del gran físico del siglo pasado, Richard P. Feynman, Premio Nobel de 1965, de quien ya he hablado en varias ocasiones, y que para mi es el modelo a seguir en ciencia.

La grandeza de Feynman no se debe solo a sus descubrimientos sobre electrodinámica cuántica o a que sea, como le bautizaron, el “padre de la nanotecnología”. Su grandeza se debe a que todos sus pasos los dio con gran humor, imaginación y humildad, hasta el punto de que uno de los libros que tratan sobre él se titula: “¿Está usted de broma, señor Feynman?”.

En “El placer de descubrir” podremos aprender mucho sobre cómo debe pensar alguien verdaderamente interesado en descubrir, y trata los siguientes temas:

Infancia:

En varios capítulos descubrimos cómo desde pequeño fue educado por su padre para amar la ciencia, dando paseos por el bosque y analizando cada minúsculo detalle, jugando con secuencias lógicas de colores y números, y analizando la mecánica clásica con un simple coche de ruedas:

Un día estaba yo jugando con lo que llamamos un vagón exprés (…). Tenía dentro una bola (lo recuerdo bien) y me fijé en un detalle del movimiento de la bola, así que le dije a mi padre: “Papá, he notado algo: cuando tiro del vagón la bola rueda hacia la parte trasera, y cuando estoy tirando y de repoente dejo de hacerlo, la bola rueda hacia la parte delantera (…), ¿por qué pasa eso?” (…) “Nadie lo sabe. Hay un principio general que dice que las cosas que están en movimiento tratan de seguir en movimiento, y las cosas que están en reposo tienden a permanecer en reposo a menos que ejerzas una fuerza sobre ellas (…). Esta tendencia se llama inercia pero nadie sabe por qué es verdad. (…) Si te fijas bien verás que no es la bola la que rueda hacia la parte trasera del vagón, sino que es la parte trasera del vagón la que tú estás tirando hacia la bola; verás que la bola sigue quieta o que quizá empieza a moverse debido a la fricción, pero en realidad se mueve hacia adelante y no hacia atrás.”

Asimismo, podemos incluir en su época joven experimentos acerca de si es posible o no contar mientras se lee o se habla, con resultados interesantes.

Participación en el Proyecto Manhattan:

De su participación en el proyecto de la bomba atómica podemos encontrar un joya de capítulo en este libro, donde Feynman nos cuenta cómo era la estancia en Los Álamos, y un sinfín de anécdotas: cómo consiguió tener una habitación para él solo, cómo filtraba información “disimuladamente”, cómo aprendió a desvalijar cajas fuertes escuchando sonidos o probando con constantes universales, cómo tuvo algunos golpes de suerte para contestar adecuadamente en situaciones en las que estaba despistado, cómo consiguió ser la primera persona que vió una bomba atómica en fase de pruebas sin gafas de protección cubriéndose con la luna de un coche de la radiacción ultravioleta, cómo conoció al Premio Nobel Niels Bohr sin dudar en preguntarle si estaba loco, y más situaciones como la que sigue:

Y así llega el día, el primer día de la censura. ¡Teléfono! ¡Riiiiing! Yo: “¿Qué?” “Venga, por favor.” Yo voy. “¿Qué es esto?” Es una carta de mi padre. “Bien, ¿qué es?” Hay un papel rayado, y hay unas líneas con puntos: cuatro puntos abajo, un punto arriba, dos puntos abajo, un punto arriba, un punto debajo de un punto. “¿Qué es esto?” Yo dije: “Es un código.” Y ellos: “sí, es un código; pero ¿qué dice?”. Yo dije: “No sé lo que dice.” Dijeron: “Bien, ¿cuál es la clave del código; cómo lo descrifra?”. Yo dije: “Pues no lo sé.” Entonces ellos dijeron: “¿Qué es esto?”. Yo dije: “Es una carta de mi mujer.” “dice TJXYWZ TW1X3. ¿Qué es esto?” Yo dije: “Otro código.” “¿Cuál es la clave?” “No lo sé.” Dijeron: “¿Usted está recibiendo mensajes en clave y no la conoce?” “Exactamente. Juego con ellos. Les reto a que me envíen un código que no pueda descifrar, ¿ven ustedes? De modo que se inventan códigos y me envían mensajes sin decirme cuál es la clave.” Ahora bien, una de las reglas de la censura era que no iban a interferir en nada que uno hiciera normalmente en el correo. Así que dijeron: “Bien, usted va a tener que decirles que por favor envíen la clave con el mensaje.” Dije: “¡Pero yo no quiero saber la clave!” Dijeron: “Muy bien, nosotros sacaremos la clave.” Y llegamos a ese compromiso.

Reflexiones Éticas:

Encontramos también en el libro entrevistas y conferencias en las que Richard expone su opinión sobre cómo se está menospreciando la ciencia en la sociedad, y que es vergonzoso que las pseudociencias (astrología, tarot, sanadores…) ganen tanto terreno:

Pienso, y todos ustedes deben saberlo por experiencia, que la gente (quiero decir la persona media, la gran mayoría de las personas, la inmensa mayoría de las personas) son lamentablemente, penosamente, absolutamente ignorantes de la ciencia en el mundo en el que viven, y pueden seguir así. No quiero decir nada de ellos; lo que quiero decir es que pueden seguir sin que les preocupe lo más mínimo (sólo tibiamente) y cuando ocasionalmente ven la CP mencionada en los periódicos, preguntan qué es eso. Y una cuestión interesante de la relación entre ciencia y sociedad moderna es precisamente ésa: ¿por qué es posible que la gente en una sociedad moderna permanezca tan penosamente ignorante, y pese a todo razonablemente felíz, cuando hay tanto conocimiento al que no pueden acceder?

Conferencia “Hay Mucho Sitio al Fondo”:

Esta conferencia, que el libro reproduce integramente, le valió a Feynman el ya mencionado título de “padre de la nanotecnología”, pues en ella aseguraba, algo adelantado a su época, que en un futuro cercano sería posible usar los propios átomos para procesar cada bit de un ordenador, de modo que todos los libros del mundo podrían grabarse con láser sobre nada menos que 2/3 de la punta de un alfiler.

En resumen, es un libro interesante, sobre una persona muy interesante, y que cautivará a cualquiera que esté interesado en el tema.

Comments
3 Responses to ““El Placer de Descubrir”, Richard P. Feynman”
  1. Juanma dice:

    Me encanta tu web, colega.

  2. Fabricio dice:

    Genial el blog!! estoy apunto de compararme su libro pero creo que voy primero por la fuerza mas atractiva del universo..saludos

Preguntas, correcciones y debate son bien recibidos.

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