“Análisis de la voluntad de Dios” o “¿Por qué ningún científico debería creer en él?”.

Hasta poco antes de entrar en la Universidad tenía la certeza de que, por motivos “evidentes”, ciencia y religión siempre iban por separado, pues son la eterna confrontación entre la mente fuerte y la débil, el espíritu curioso y el pasivo, aquéllos capaces de ver la vida de un modo realista (con sus pros y sus contras) y aquéllos que necesitan creer en la existencia de algo que puede hacer que sus vidas mejoren instantáneamente para no cerrarse en el miedo, los que aceptan que la naturaleza tiende a matarnos y aquéllos a los que la muerte les abruma tanto que eligen creer que tiene que haber algo después de ella.

La ciencia y la religión, a mi juicio, se diferencian en las cosas antes mencionadas, pero pese a ello, he descubierto que de veras existen religiosos que hacen “ciencia”, y escribo esto entre comillas porque opino que creer en Dios es un gran bache en el avance científico, como explicaré a continuación.

En la historia de la ciencia todo gran avance ha tenido que ser comprobado en múltiples ocasiones y en distintos experimentos para darse por válido. Los ejemplos son abundantes: la teoría especial de la relatividad, la incertidumbre cuántica… Todos ellos, pese a ser más correctos que las versiones a las que sustituyeron, tuvieron que pasar minuciosos test de verosimilitud con la realidad. Éste método de repetición y extrema filtración es algo que toda persona debería jurar al hacer ciencia.

Ahora bien, si aceptamos que existe un colectivo de “científicos” que creen en Dios, aceptamos que dentro de la comunidad científica hay un colectivo de personas que creen en algo que no pasa por el método científico; es decir, hay un colectivo de personas para las cuáles éste método es prescindible en el camino hacia la verdad.

¿Debería esto preocuparnos? En mi opinión bastante. Ni siquiera hace falta creer en Dios para defraudar al método, tan sólo llega con no verlo útil. Sorprendentemente, en la facultad he escuchado explicaciones del tipo “Esto es así porque las cosas a veces no son lo que parecen”, o comentarios del tipo “Da igual de dónde venga esto”. La gente que frecuenta estas expresiones está aberrando contra el método, y por tanto su compromiso con la ciencia es dudoso.

Quienes asumen lo que se les cuenta por “autoridad”, es decir, al tener una fe ciega en la palabra de quien les está hablando, son unos religiosos y unos bibliófilos de la ciencia, en resumen, unos aficionados que pretenden saber de qué van las cosas, pero no entender por qué son así. Ejemplos de esta actitud los podemos encontrar ya en el colegio, cuando la gente no cuestiona por qué la energía se conserva (la masa es bastante evidente a nivel macroscópico), por qué el teorema de Pitágoras es cierto, o incluso de dónde salen los doses en la ecuación tradicional del movimiento uniformemente acelerado:

  • r = r0 + v0 t + a t^2 / 2.

Quiero creer, y algunas lecturas sobre grandes científicos como Richard Feynman me lo confirman, que siempre existe un pequeño número de alumnos que, cuando ven estas cosas por primera vez, o no se las creen y esperan el día en que alguien se las demuestre, o que intentan demostrarlas ellos por sí solos. Concretamente he hablado del movimiento acelerado porque yo aprendí a integrar por mi cuenta para podérmelo creer. Realmente, creo que no soy muy brusco si opino que nadie sin este tipo de inquietudes debería estar en una carrera de ciencia. No estoy hablando de restricciones legales y, de algún modo, privatización, más bien estoy hablando de moralidad.

Visto el tipo de gente que hace perder el tiempo a la comunidad científica, entremos en el tema de la entrada: las incongruencias ante el método científico que presentan los creyentes, no sólo por creer en Dios.

Algo que siempre me gusta decir es que “No puedes creer a la vez en las Leyes de Newton y en Dios a la vez de un modo coherente”, porque si de veras crees que la aceleración es proporcional al sumatorio de fuerzas sobre un cuerpo:

  • a = F /m.

, estás retirándole a Dios el privilegio de mover la materia a su antojo, puesto que tendría que ejercer una fuerza sobre ella. Aún así, puede haber quien opine que Dios puede estar ahí ejerciendo una fuerza, pero entonces: ¡mucho cuidado!, porque el atrevido que le otorgue a Dios este poder se estará enfrentando a algo mucho más sagrado. Si Dios hace fuerza para mover la materia, ¡Dios hace trabajo!:

  • W = ∫F dl.

, y si Dios hace trabajo, Dios está aumentando la energía del sistema de un modo físicamente ilegal: ¡se está cargando la conservación de la energía mecánica! Podemos seguir, pese a ello, si nuestro creyente considera oportuno considerar a Dios un sistema termodinámico que cede energía a otros sistemas, ahora bien, al margen de las leyes entrópicas que afectarían a Dios en este caso, llegamos a la conclusión importante: nuestro científico es un traidor al método. Un traidor porque acepta y trabaja con la conservación de la energía en un mundo donde no se considera a Dios, cuando sabe que si Dios apareciese el modelo se desmorona. ¡Está dejando circular leyes en las que no puede creer, bien sea que Dios puede mover la materia, bien sea que la energía se conserva! Y en este caso, tal y como está planteado, no tiene sentido decir que Dios está al margen del asunto.

He empezado con las leyes de Newton y la termodinámica porque son bastante conocidas, pero a continuación entramos en el punto importante, si bien quizá es aquél en el que más gente lo deje (aunque espero que no sea así). Empezamos, de hecho, con la reflexión que le da nombre a la entrada.

Según la Biblia, la voluntad de Dios “V” cambia con el tiempo, lo que matemáticamente expresaríamos de algún modo como:

  • V = V(t).

, y tiene una consecuencia lógica, que es que su derivada respecto al mismo no es nula:

  • dV / dt ≠ 0.

, es decir, el tiempo tiene el poder de cambiar una característica de Dios tan importante como es la voluntad.

Ahora bien, si tenemos en cuenta la teoría especial de la relatividad, el tiempo “t” es una magnitud que existe sí está asociado a un material “o” dispuesto que lo padezca, por lo que el tiempo tuvo que surgir con la materia, y según ésta es medido (recordemos, por ejemplo, que para el fotón nunca pasa el tiempo):

  • t = t(o).
  • dt / do ≠ 0.

Recordemos en todo momento que esto es sólo notación. ¡No estoy haciendo matemáticas! No hay espacios muestrales, no hay dimensiones, no hay continuidad. Lo que estas expresiones quieren decir es que el tiempo depende del observador, y que al cambiar el observador cambiamos el tiempo.

Por traslación, llegamos a la interesante conclusión de que:

  • V = V(t) = V(t(0)) = V*(0).

, es decir, la voluntad instantánea de Dios depende del tiempo, que a su vez, para existir, necesita un observador material. Dicho de otro modo: si no existe el hombre, no puede existir la voluntad de Dios, porque concretamente su voluntad, para existir, necesita de una persona que hable de ella. Si creemos en la teoría de la relatividad, no dejamos opción a Dios la posibilidad de haber usado su voluntad para crear la materia. Dios no pudo crear al hombre, sino que fue el hombre quien creó a Dios.

Existe, no obstante, una vía de escape a este argumento según la cual podríamos considerar a Dios un ente completamente ajeno a todo el espacio-tiempo, es decir, a los distintos Multiversos, de forma que en todo momento conociese el pasado, el presente y el futuro de todas las regiones del espacio, y que sus acciones a lo largo de la historia estuviesen predefinidas por él mismo, sabiendo lo que va a pasar en todo momento.

La cuestión es: si utilizamos este enfoque y, efectivamente, todos los sucesos del tiempo están predefinidos (perspectiva con la que personalmente no estoy en desacuerdo): ¡el libre albedrío es una farsa! Que Dios ya sepa lo que va a suceder en todo momento es la mejor forma de introducirlo en un modelo físico consistente. Ahora bien: ¿podría seguir siendo el Dios católico? ¿Tendría sentido que alguien que sabe todo lo que va a pasar, sin tomar parte, exigiese a su creación que le rezase? ¿Acaso podría cambiar algo que la gente se arrepintiese ante él de sus acciones?

Para mí es obvio que si permitimos a Dios ser independiente del tiempo, y por tanto del hombre, su voluntad es una función de estado (ante los mismos hechos reacciona de la misma forma), y todas las leyes morales que “nos ha otorgado” carecen de sentido. Si asumimos que Dios ya lo escribió todo, el hecho de que una persona sea buena o no YA ha sido decidido antes de su nacimiento, el hecho de que alguien crea en él, o vaya a ser agnóstico, o vaya a ser ateo, YA ha sido decidido también. Y si todo esto YA está decidido: ¿qué derecho tiene a juzgar lo que parte de su creación haga durante la vida, si lo ha hecho porque él lo ha querido así? Si de veras ESTE Dios existe, todo se resumiría a la frase de “Tú ya has tomado una decisión, solo te queda comprender por qué lo has hecho”.

En resumen: si Dios existe puede ser o dependiente o independiente del tiempo.

Si es dependiente del tiempo, llegamos a la conclusión (por el método científico [¡Es para científicos para quienes estoy hablando!]) de que hay un montón de contradicciones y que tuvo que ser creado por el hombre.

Si es independiente del tiempo, su existencia nos es irrelevante, y más aún su voluntad, porque no tiene ningún modo de castigarnos por nuestras acciones si no lo decidió YA con antelación, en cuyo caso, insisto, nuestras acciones no son fruto de nuestra decisión.

Comments
17 Responses to ““Análisis de la voluntad de Dios” o “¿Por qué ningún científico debería creer en él?”.”
  1. Dark Passenger dice:

    He leído por encima el artículo y tengo dos observaciones breves que hacer.
    La primera es que afirmas que un creyente no puede hacer ciencia, o al menos que no puede realizar grandes progresos, pero son muchos los científicos que a día de hoy han demostrado lo contrario; sin ir más lejos, Descartes, también Einstein.
    La segunda es que no puedes luchar de forma razonada contra la omnipotencia de Dios, pues tendría la capacidad de que las leyes de la física se respetasen o no a voluntad. Puesto que el método científico se basa en confirmación experimental de los hechos y que tantas y tantas teorías físicas han sido revisadas con el paso de los años, uno podría llegar a la conclusión de que siempre estaremos equivocados, pues habrá algo que se nos escape. Quizás detrás de eso esté la mano de Dios.
    Sólo son reflexiones. Enhorabuena por el post.

  2. Me parece un excelente post, aunque soy católico.

    Un amigo decía: -“No inventes, ya todo está inventado”.

    Parece algo estúpido este dicho, pero cuando me pongo a ver la perfección de todo lo creado, desde lo micro hasta lo macro, no puedo hacer otra cosa que encontrar un “Universo muy bien pensado” que se nos dejó a la humanidad para descubrirlo y utilizarlo.

    Tantas leyes, descubiertas y por descubrir, tantos fenómenos, tantas y tantas “casualidades” (como yo les llamo) solo puedo atribuirselas a un “Ingeniero Supremo”.

    Regresando a lo de “No inventes…”, la mayoría de las aplicaciones que tenemos son el resultado de entender el funcionamiento de este universo. No lo inventamos, lo descubrimos y aplicamos.

    Todo esto se presta para una plática amena de nunca acabar, porque al fin de cuentas “Todos tenemos parte de la verdad, pero no la verdad absoluta”

    ¿o qué opinas?

  3. joaquin dice:

    Es interesante tu artículo aunque no comparto tu opinión. Creo que no puedes aplicar las mismas herramientas para intenar explicar el comportamiento de la naturaleza que para demostrar o no la existencia de Dios. Con el metodo cientifico se ha llegado muy lejos pero en mi opinión es un método para “andar por casa” si te vas a hacer preguntas mas profundas no creo que tenga validez ninguna.
    Soy estudiante de física y creyente porque creo que hay que saber diferenciar lo que nuestra comprensión puede abarcar y lo que no, y el método científico no abarca a Dios. jesucrito dijo: la ciencia llegará muy lejos pero nunca llegará a descubrir la esencia del alma.
    También creo que la forma de tu pensamiento es analogo al miedo que tu hablas del creyente, pero tu miedo es que el método cientifico no llegue a explicarlo todo.

    Un saludo

  4. eosar dice:

    Soy estudiante de física y creyente. Empecé mi andadura por el mundo siendo educado en la fe católica, pero a medida que el pensamiento racional se iba apoderando de mi fui adaptando mi visión de dios. Es la siguiente:
    La naturaleza es determinista, no lo podemos demostrar todavía y quizás nunca, pero es en ello en lo que creo, en una ecuación que rija todo en el universo o universos tan grande que no sea capaz de ser entendido por el pensamiento humano. Esa ecuación es dios para mi.

  5. Zapathan dice:

    Me ha encantado el artículo, realmente tienes una gran mente y tus argumentos tienen bastante lógica. Me gustaría abordar el problema sobre la existencia de Dios desde una perspectiva distinta. Conozco mucha gente inteligente que cree y que no cree en Dios, también conozco mucha gente inteligente que ha estudiado físicas, matemáticas e ingenierías, sín embargo, sólo unos pocos (realmente prácticamente ninguno o me atrevería a decir que ni uno solo de los que conozco, y son muchísimos) se han preguntado alguna vez porqué la ecuación del movimiento acelerado tiene esos doses, y esto vale para todos los dogmas que nos encontramos en física. Yo también descubrí “probando” que viene de resolver g=a(x), pero eso no es nada sorprendente, lo más sorprendente de todo es que con esta fórmula y con las que cotidianamente se estudian en ciencias, la gente las ve obvias, fáciles y considera que las entiende pero no saben de donde han salido. Somos humanos y para la práctica totalidad las cosas son así porque son así, así que lo normal es que seas cristiano, musulmán o judío según haya sido tu vida y no porque te hayas puesto a pensar. En mi experiencia personal, empecé a pensar que la existencia de Dios no tenía sentido, como eso era una abominación lo mantuve en secreto e hice la comunión, posteriormente me enteré de que había más gente en el mundo que no cree en Dios (un gran alivio saber que no estás contra toda la humanidad), unos razonadamente y otros porque sí (estos podrían haber sido católicos perfectamente si sus circunstancias hubiesen sido diferentes). Desde entonces siempre he sido tremendamente respetuoso con los católicos, ellos pueden pensar lo que quieran, pero algo que me sorprende es que haciendo un promedio muy general, ellos no comprenden que una persona no crea en Dios de manera razonada. Realmente las razones por las que un humano cree en Dios no son diferentes de porqué los primeros humanos creían en Dioses con tormentas, rayos, eclipses… el concepto ha evolucionado con la historia, pero hay algo que no cambia, por mucho que ahondemos en la ciencia, seguirmos descubriendo, encontrando nuevos enigmas y prácticamente todo será inesperado. ¿Eso significa que un señor barbudo lo ha creado? eso es lo que han pensado millones de humanos antes que nosotros.

    Igual que cuando vi la fórmula del movimiento citada supe que no la comprendía, soy consciente de que no entiendo el universo, sólo soy un humano en comparación. Me encantó leer en Cosmos de Carl Sagan cuando Newton se describe como un niño jugando con los guijarros de la playa cuando alrededor tiene la playa entera (con millones de guijarros)y más allá la playa y el océano (que pena no tener el libro a mano,así la copiaba tal y como es). Pues este hombre que era un peazo cerebro extremadamente privilegiado y que era muy consciente de las minucias que había observado de nuestra existencia creía en Dios ¡¡¡¡!!!! así que no me queda más remedio que pensar que cada uno puede dar explicación a lo desconocido como quiera, porque un señor con cabeza de elefante lo ha querido así, porque un barbudo lo ha querido asá, mientras no impongan su opinión como grupo de intereses todos podemos ser felices.

  6. paola dice:

    Hola, he leido tu articulo, por que estaba googleando sobre un tema que debo presentar (grupo de lorentz) , estudio fisica y terminaré pronto la licenciatura, me considero una persona muy curiosa y preguntona, yo si me pregunte por el t de pitagoras, cierto, es que me encanto como a las 14 años, y pensaba en ello siempre, de ahi mi afan por la geometria y mi obsecion por la relatividad. me parece q tu opinion es muy racional y eso esta bien, que no creas en Dios es valido, asi como yo creo en Dios, y lamentablemente no lo puedo probar con una ecuacion, aunque tenga cierta logica detras que me haga cierto que existe algo atras, un Dos, no que imprima fuerza ni energia, sino una mente que cree o lo que para socrates sería el encuentro con la luz, el ascenso a la verdad absoluta, me hace logica que busquemos eso, mi experiencia racional y personal se mezclan invitablemente, pues soy un ser humano q poseo razon y emocion, yo creo en Dios de manera intuitiva, a que me refiero con eso, a que no solo razonamos matematicamente, fisicamente y de esa forma demostramos feacientemente las cosas, sino que encontramos vinculos, nexos, entendemos cosas, y pareciera que vemos mas halla a traves de otra formas de conocimiento, esta forma de conocimiento es la intuicion, como cientifico debes saber que einstein era un hombre que tenia intuiciones increibles y a veces creo que todos las tenemos, el problema es que no creemos en ellas, yo creo en Dios, no en una religion, por medio de la intuicion, una forma no racional de conocimiento. Yo si me he preguntado por la existencia de muchas cosas y varias veces me pregunte por otras creencias, o religiones, me di cuenta que todas responden a una necesidad personal y por tanto subjetiva de pertenencia y finalidad, por mi parte deje de creer en la religion, y creo en un Dios, como te digo, basta con mirar el mar en su inmensidad y sentir la extraña sensacion, el sentimiento puro de lo sublime, (aquello maravilloso, hermoso y terrible a la vez) y darte cuenta que no puedes definirlo, que no lo puedes meter en una ecuacion, que es algo realmente subjetivo, propio del chip que llevas como ser humano sensible, que si ver una obra de arte te transporta a lugares remotos, recuerdos y emociona, eso no es racional, la forma en que te trasmite una obra una idea, un mar un momento una intuicion y luego sin darte cuenta eso es una semilla que madurando esta y surge una idea, uno cree que de la nada, pero surge de intuiciones no racionales, yo creo en <Dios por eso, por que me emociona la maravilla del mundo que veo, las ecuacione y descubrimientos que podamos llegar a hacer con nuestra razon, la matematica, y por que no me imagino vivir sin creer en el, al menos yo si se que existe, no te puedo convencer, es un camino personal, es subjetivo, por eso no mezclo el metodo cientifico con el subjetivo, pero a veces el metodo cientifico me encapsula, por que a veces estamos tan obsecionados con demostrar todo formalmente q hasta ponemos a prueba a nuestras emociones, creencias y cosas subjetivas, pero no vele la pena hacerlo, por que al contrario, tal como einstein, pitagoras ( lee sobre el, el era racional, crecio en grecia, aprendio mucho racionalmente y termino como mistico) y otros que no deben ser muchos, de que sirve ser un ser humano si no usamos ambas partes de nustro cerebro, por que todo lo queremos racionalizar y despreciamos otras formas de conocimiento, las nuevas ideas surgen de la intuicion, el camino de la razon es un espiral en 3d, un camino largo, pero si tienes la idea, y crees en ella, entonces a trabajar para demostrarla, eso es todo, si integramos nuestras formas de conocimiento en vez de separarlas, podremos sin ir en desmedro del metodo cientifico, encontrar nuevas conexiones, y por eso estudio y sigo esforzandome, por que me encanta la fisica, me encanta la matematica y sobre todo me gustan las ideas.

  7. Santi dice:

    En primer lugar, Einstein no creía en Dios, maldita sea. O sí, pero en el sentido de Eosar, o como Voltaire antes que ellos. Cuando Einstein decía cosas sobre Dios, era una metáfora. Así que por favor, dejad de esgrimirlo como argumento de compatibilidad Catolicismo-Ciencia. Entre otras cosas porque de nacimiento era judío.

    Segundo, el método científico desde luego no es válido para demostrar o no la existencia de Dios. Porque no lo es ningún método, y para quien tenga más curiosidad, que lea a Kant, que fue un señor muy brillante.
    Así que el caso es si debemos asumir o no que ese Dios existe. Marco Aurelio dijo hace mucho, mucho tiempo:
    “Vive una vida buena. Si existen los dioses y son justos, no tendrán en cuenta si fuiste devoto o no, sino que te acogerán basándose en las virtudes por las que guiaste tu vida. Si existen los dioses, pero son injustos, entonces no deberías querer adorarlos. Si no existen los dioses, entonces algún día desaparecerás, pero habrás vivido una vida noble que persistirá en la memoria de tus seres queridos.”
    Yo creo que es un razonamiento bastante lógico. Vale que un científico debería regirse por el método científico, pero más en general, por la lógica. Y la lógica te dice que la fe, que el respeto por las costumbres religiosas, que el autoengaño no tienen sentido.

    Cabe la posibilidad de que alguien me salte con la historia de que Dios no sigue la lógica, ni las pautas de ninguna ecuación, ni blablabla. Sinceramente, que ese Dios haya hecho este universo es como si un psicópata ciego y epiléptico con una lobotomía pintase las Meninas y escribiese la 9º DE Beethoven. A la vez. Ni quien lo diga se lo debe tragar.

    Por último, para los que dicen que algunos católicos han hecho grandes descubrimientos, les diré que sí, pero en tanto que esos descubrimientos no tocaban su fe. El rasgo más básico de un buen científico -y diría en general, de cualquier ser consciente, pero parece que ellos se niegan a serlo- es la curiosidad. Feynman lo repitió hasta cansarse. En el momento que a uno de estos señores les entra en conflicto la fe con la curiosidad, mandan la ciencia a hacer puñetas. Eso no es un comportamiento sincero ni honesto. Es como si apoyas a un partido totalitario, pero como nunca has tenido que reprimir activamente a nadie, te consideras bueno e inocente. Algo así hacen en sus cabezas, apoyan una ideología diseñada para reprimir ideas pero mientras se mantienen fuera de las “zonas calientes” de la misma ellos se convencen de que lo que hacen está bien. De que no entran en conflictos ciencia-religión porque no existen, no porque los estén evitando. Es como si estás delante de un león, te tapas los ojos y dices: “no existe porque no lo estoy mirando”.

    Por cierto, Joaquin, dudo mucho (pero mucho, eh?) que Jesús dijese nada sobre la ciencia. No por nada, pero digamos que la ciencia nació allá por el Renacimiento, y el Gran Señor no ha tenido la decencia de volver a visitarnos desde hace un par de milenios.
    Además, respecto a nuestro miedo a que la ciencia no lo explique todo, te equivocas. Hemos asumido que la ciencia no lo va a explicar todo. Ni siquiera aunque conozcamos todas las leyes fundamentales, aunque llegásemos a saber con seguridad que Dios no existe, quedarían tantos sistemas complejos por explicar…pero lo asumimos sanamente, a sabiendas de que nos dará trabajo y entretenimiento por los siglos de los siglos.
    Supongo que es un comportamiento característicamente patológico de la fe, el tratar de llenar huecos con cosas consoladoras. Los creyentes se resisten a creer que no haya nada tras la muerte, y dedican su vida a preparar un más allá que en su momento inventaron para ser más felices. Exactamente de la misma forma, prefieren creer que lo que aún no hemos sido capaces de explicar se puede meter colectiva e ingenuamente bajo la palabra “Dios”, y no sólo eso, sino dotarlo de un montón de características explícitamente humanas, como voluntad, ira, bondad o moral que lo hacen más cercano y “tragable”.

    Una persona que está dispuesta a poner sus creencias por encima de la evidencia, que si bien poco, es todo lo que tenemos, es un impedimento para la ciencia y el saber humano en general. Ocupa un puesto en la sociedad que mejor estaría empleado en alguien con más anchura de miras.

    Un científico ante todo debe ser una persona honesta consigo misma. Y un católico no lo es.

  8. freddy dice:

    jaja, tienen razón en ponerlo en la categoría de chiste! Aunque está llena con algunos tecnisismos cientificos (como en todos los chistes de este tipo) para alguien de antegrado en física es fácil ver lo ridiculo del análisis.

    • Adrián dice:

      Genio, está en chistes científicos porque habla de Dios y no por el artículo en sí.
      Si tan fácil te resulta ver lo ridículo del análisis te invito a compartirlo. Intenta que no sea como lo han intentado en otros comentarios anteriores.

  9. Eclectikus dice:

    Hola, un par de cosas:

    Cuando yo hice la carrera, allá por los primeros noventa, en la Autónoma de Madrid, teníamos una compañera monja que era un hacha resolviendo ecuaciones diferenciales. Luego se cambió de universidad en el segundo ciclo, pero seguramente le iría bien. Creo que la Ciencia y la fe son dos dimensiones del ser humano distintas pero no excluyentes. Obviar la importancia de la religión en la evolución intelectual del ser humano es dar una versión sesgada de esa evolución, y no hablo solo de filosofía (Santo Tomás, Santa Teresa, Descartes…), sino de Ciencia en general y Física en particular (Copérnico, Galileo, Newton, Bohr…).

    Yo particularmente he evolucionado desde un ateísmo furibundo a un agnosticismo funcional: no creo que el ser humano sea capaz de llegar por medio del método científico a demostrar la existencia (o no) de un creador del Universo -no hablo de un Dios con barbas-, y por tanto ni afirmo ni niego la existencia de Dios, directamente, y de una forma meditada, no me planteo la cuestión. Voy un paso más allá, no critico ni desprecio a las personas por sus creencias (ni por la ausencia de ellas), y a día de hoy esta me parece la política más sensata y menos sectaria que se puede tener.

    Y por último os presento al Padre Manuel Carreira, jesuita, doctor en CC. Físicas (su tesis la dirigió Dr.Clyde Cowan, descubridor de los neutrinos), Licenciado en Filosofía y Teología, profesor en distintas universidades de todo el mundo y colaborador habitual de la NASA.

    Saludos

    (PD.- Y enhorabuena por el blog, lo acabo de descubrir y me parece muy bueno el planteamiento… aunque si sigo seguro que le saco pegas ;)

  10. bolaño dice:

    Con Adrián, por supuesto, aunque he pasado muchas fases de las que relatan los (jóvenes) corresponsales.
    Lo grande de Baños es que ya está aquí con veintitantos. Eclectikus también apacigua.
    Para entender la universalidad -malgré tout- del hecho religioso, hay que leer a Dennet (Breaking the spell)
    Les dejo con esto, de Weinberg, ‘on topic’ (que el autor debe conocer): siempre habrá buena gente que hará bien y mala gente que actuará mal, pero “para que la buena gente haga cosas malas hace falta la religión”.
    Saludos.

  11. Carlos dice:

    Siento decir que me encuentro enormemente decepcionado con este post. Encontré hace un rato esta página y me interesó mucho su contenido (de hecho estoy estudiando para un examen de termodinámica), sin embargo cuando me metí aquí todo ese interés se esfumó. Simplemente no puedes decir que una persona no es apta para realizar ciencia por creer en Dios, y más poniendo las leyes de Newton como referencia, cuando el propio Newton dedico gran parte de su vida a la teología. ¿Acaso sus leyes no son aplicables porque creía en Dios? Para ser científico lo único que se necesita es ser profesional y tener dedicación. Y que cada uno modifique sus propios ideales como quiera o como crea conforme avance en su proceso de aprendizaje o investigación.

    • Adrián dice:

      Puedo decirlo y lo digo. Y fíjate que me refiero en todo momento a un dios omnisciente creador del tiempo y con capacidad de manipulación. Si alguien quiere creer en un dios que se encarga de que las ecuaciones e cumplan bien por él, pero en uno que se las pueda cargar cuando le venga en gana no.

  12. jld dice:

    Soy agnóstico. En este post críticas como las creencias religiosas son incompatibles con el método científico. Y caes en el mismo error que lo que criticas. Para empezar, en las ecuaciones que has derivado sobre la voluntad y el tiempo hay una falacia lógica fácilmente demostrable (lleva un poco de tiempo explicarlo aquí, pero si quieres te escribo otro comentario). Lo siento, pero no has demostrado que Dios no exista. Según tu lógica, además, un ateo tampoco puede ser un buen científico porque nunca NADIE ha demostrado que Dios no exista. ¿La única postura valida es, por tanto, la de un agnóstico? No, no es la única. No comparto que no se pueda ser religioso y buen científico. Lo único que se tiene que hacer es “olvidarse de que Dios exista” y trabajar acorde al método científico. Igual que un ateo. La ciencia es un trabajo (soy científico, físico como tú para más información) y lo que se hace fuera del trabajo pertenece a la vida de cada uno. Si a mí un colega de profesión me viene y me dice que es creyente pero a la hora de trabajar se comporta como un profesional (usa el método científico) me parecerá un buen científico. Como si me dice que le gusta cantar fados. Y te digo, soy agnóstico, nunca nadie me ha demostrado que Dios existe pero tampoco que no existe. Por otro lado, y como algo más personal te daré un consejo. Puedes aceptarlo o no, eso es cosa tuya. Te pediría que no respondas con aires de superioridad como al comentario anterior. No demuestras ser más listo y/o seguro de ti mismo. Más bien todo lo contrario. Soy bastante mayor que tú y he visto este tipo de respuestas mil y una vez, y sé de lo que hablo.

    Un saludo

    • Adrián dice:

      JL, yo podría decir que soy panteísta. Para mí dios, la naturaleza y las leyes de la física son equivalentes. Puedo llamar “el todo” a ese constructo perfecto. Me parece genial el panteísmo en ciencia.

      Me parece genial también que alguien crea que hay una entidad superior que se preocupa por él y que es modelo de virtudes. Chapó para esa persona.

      Lo que no me convence es tener a alguien trabajando en un marco regido por unas leyes que cree en una entidad que se las puede cargar. Porque puede trabajar en áreas en las que la existencia o no de dios sea irrelevante, pero también puede suceder todo lo contrario. Y los sesgos de la mente pueden llevar a cosas como:
      -Querer interpretar datos de forma que dios sea más factible que exista.
      -No interpretarlos de forma útil por requerir limitar el margen de acción de dios.
      Etc

      ¿Respetas a un médico homeópata con convicción? Yo no. Tampoco respeto a quienes en la incertidumbre cuántica ponen la mano de dios. Porque cuando un científico religioso cree que su familia está bien porque han rezado mucho, lo haya pensado o no, está dando cabida a que alguien que les escucha juega con las manivelas del azar. Taparse los ojos para no ver las contradicciones a nivel fundamental no quita que las haya. Y en caso de duda, un creyente preferirá obviar datos en contra de sus creencias.

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