Fundamentalismo del respeto: el problema real de la ciencia.


Desde pequeño aprendí que “no se debe hablar con desconocidos de política, religión ni sexo”. Creo que es una de las muchas chorradas de las que tras haber escuchado en innumerables ocasiones he ignorado por completo. ¿La razón? No compartía su fundamento.

La cosa se explica así: la mayoría de la gente tiende a radicalizarse mucho con cualquiera de estos temas, y por tanto cuando se les habla de ellos desde la perspectiva con la que no están de acuerdo estallan en seguida. A partir de esta consideración, como a) no los vas a convencer o b) tu interés debe ser llevarte bien con ellos por encima de estar de acuerdo en todo, lo correcto es que evites los susodichos temas.

Este párrafo, con el que el común de los mortales podría estar no sólo de acuerdo, sino muy de acuerdo, a mi me inquieta terriblemente en algunos tramos. Tanto, que creo que es necesario sepultarlo y ver tanto las problemáticas y mentiras de su origen como las de sus consecuencias.

El enfado cuando se ataca una ideología:

¿Cuál es, en primera instancia, el motivo por el que alguien se enfada cuando escucha una crítica a una creencia suya? Esta pregunta es clave. En general, porque le parece tan obvio que es cierta que no considera que deba discutirlo con nadie. En general, porque estaremos atacando su moral. Debemos, o voy a hacerlo yo al menos, excluir los casos en los que el sujeto se enfada porque está harto de tener que repetir una discusión que ya ha mantenido varias veces, porque eso más que un enfado es un “déjame en paz, pesado”. Tendremos un problema al discernir entre estos casos, ya que ni siquiera son excluyentes.

Como vimos en la entrada que enlacé en el párrafo anterior, la moral de la gente es un parásito mental, en tanto que una vez que está instalada se las ingenia para quedarse el mayor tiempo posible. Además, demostramos a partir de deducciones lógicas que hacía una simbiosis con la felicidad de la persona. Concluimos también que cuando atacas a una moral, al ser equivalente a atacar la felicidad, lo más normal es que la “víctima” reaccione a la defensiva. Si tras mucho tiempo de dedicado a una creencia que ha afectado a tu moral alguien la pone en duda, atenta contra tu integridad como persona.

Por ejemplo, una persona que lleve toda la vida siendo católica, se haya comprometido con su fe y renunciado a o aceptado según qué cosas en virtud de la misma, si en algún momento se viese racionalmente forzada a dejar su religión de lado descubriría que gran parte de su vida ha sido una farsa y algunas de sus acciones lamentables. Esto a la cabeza le supondría mucho esfuerzo, y parece lógico considerar que hay un velo psicológico dificultando que tal cosa ocurra.

Como otro ejemplo, una persona que se haya gastado un montón de dinero en seguir a su equipo de fútbol, haya discutido por él e incluso se haya metido en peleas, tendrá mucho más difícil dejar de ser forofa o replantearse su actitud.

Parece existir una evidencia que nos dice que te es más difícil desprenderte de una creencia/ideología cuanto más has tenido que poner de ti como consecuencia de tenerla.

Si tomamos la anterior frase como un teorema, una conclusión sería que una persona es tanto menos reacia a aceptar críticas a una creencia suya cuanto menos haya condicionado su vida. Esto a mi se me antoja experimentalmente evidente. Tenemos el claro ejemplo del ateísmo: un ateo no tiene que hacer nada por ser ateo, con lo que en general le tira más de un pié que se critique su condición. Asimismo, a alguien que no come pescado no le preocupará mucho que pongan en duda su decisión.

Sin embargo, ¿a alguien que no come ningún tipo de carne (veganos)  le preocupa que se critique su postura? En general muchísimo más, porque es algo que condiciona alarmantemente su vida.

Tenemos un primer amago de correlación enfado/entrega. De algún modo estamos induciendo a temer el fanatismo. El fanatismo es una fuerza social capaz de lograr grandes resultados para una persona o grupo de personas, pero a costa de una casi nula reflexión sobre sus motivaciones.

¿Es entonces el fanatismo malo? No, pero sin duda conlleva ser más corto de miras según el grado de. Por supuesto, hay cosas en las que ser más corto de miras da más o menos igual como ser un fanático de una serie o de dormir 8 horas mínimo todos los días. ¡¡Detesto que cuestionen que haga esto último!!

Desgraciadamente, casi todo el mundo tiende a ser fanático de cosas que no es bueno que las sea, y como las posteriores discusiones sobre ello en general acaban mal, se induce a la falsa idea de que cuestionar las creencias/ideologías de los otros es malo y descortés. Y consecuentemente, se va más lejos y se asume que las temáticas con las que es más típico que pase esto son temáticas sobre las que no se debe hablar con la gente.

Mirad qué relación: fanatismo sobre un tema -> negarse a razonar sobre ese tema -> enfadarse por ese tema -> prohibir hablar de ese tema. Pero maravillosamente la razón que se nos da a todos suele ser muy distinta: hablar de ese tema es malo -> prohibido hablar de ese tema.

Convertimos algo tan elogiable como la curiosidad de cuestionar todo en algo malo para compensar un defecto de la gente. Peor aún, en muchos casos se realza el sentir fanatismo como una virtud (diría que en todos, pero igual hay algún contraejemplo que no tengo en mente). ¡Se le da completamente la vuelta a la tortilla! Y lógicamente, cuanto más asumido está que cuestionar creencias/ideologías es malo, más se asientan estas en la sociedad: parásito ideológico -> modificación de la moral -> fanatismo -> fuerza social para proteger la ideología. Viene muy a cuento esta cita de Origen: “Una idea es como un virus, resistente, muy contagiosa e incluso el germen más insignificante de una idea puede desarrollarse para definirte o para destruirte”.

Fundamentalismo del respeto:

A raíz de la farsa de que rebatir creencias es malo, la cosa se desmadra y llegamos a frases tipo “hay que respetar todas las opiniones”. Este tema ya fue tratado en el apartado supresión de sectas de otra entrada.El motivo para respetar todas las opiniones ha cambiado. En los temas habituales sigue siendo porque es malo, pero en los modernos: creencia en la tierra hueca, en la homeopatía, en “el secreto” (entendido como que la mente altera directamente la realidad)… ha pasado a ser algo mucho más cómico. Resulta que todas las ideas son igual de válidas per se, y por tanto no debemos menospreciar ninguna.

¿Por qué a la gente le da absolutamente igual que todas estas cosas proliferen? Porque ellos también tienen sus propias creencias que no quieren que sean atacadas. La idea es “que crean lo que quieran, y así también podré creer lo que quiera yo”, o análogamente “¿cómo le voy a exigir a nadie raciocinio en sus convicciones si ni siquiera estoy seguro de tenerlo yo en las mías?”.

Hace tiempo, un conocido me decía “Yo no creo en Dios, pero si veo que alguien no estudia y todos los días antes de examen reza un padre nuestro y aprueba no seré yo quien le vaya a decir que se equivoca porque a lo mejor el que se equivoca soy yo” . ¿Alguien que dice esto realmente no cree en Dios? Obviamente, no creer en algo no implica creer que sea falso, ¿pero me habría dicho lo mismo si, yéndonos al tópico, hablásemos de unicornios? Aunque podría ser que sí, ya os aventuro que no.

El respeto por las ideas, por dudosas que puedan ser estas, provoca que terceros que dicen no apoyarlas las valoren inconscientemente. Principalmente, porque nunca han oído argumentos en contra de ellas. Esto es, no tienen formación para protegerse de mentiras. “Yo no creo en Dios, pero a lo mejor existe el cielo” es equivalente a “Yo creo en la ciencia, pero a lo mejor la tierra es hueca”. Hay una contradicción en la mayoría de la gente que pone de manifiesto que su cabeza es un caos inconsistente.

El no atacar públicamente las ideas absurdas vuelve ignorante a la sociedad por un fenómeno tan sencillo como el que sigue:

Tenemos una persona que no tiene ni idea de aeronáutica ni fluidos y ve un avión en el cielo volando que deja una estela detrás. La ciencia le dice un montón de cosas que no entiende sobre el efecto con ecuaciones y cosas raras, mientras que el primero que pasa por la calle le dice que sueltan gases químicos para controlarnos hechos de vete tú a saber qué.

¿Por qué la segunda explicación resulta más atractiva? Porque da una explicación a la cuestión, pero además a la gente que sabe más que el que se hace la pregunta (los científicos) les deja como malvados conspiradores. El hecho de que quienes saben más que él sean malos es un punto a favor de la segunda teoría, porque convierte su carencia de conocimiento en una virtud. “Yo no sé de eso, pero es que si supiese vete tú a saber en qué mierdas tendría que estar metido”. Nótese que el hecho de que da igual que quienes explican la estela del avión con fluidos sean los mismos que explican cómo flota el avión. Si ellos saben más que tú, deben de tener algo malo que equilibre la balanza porque, ¡leñe, por algo somos todos iguales!

Otro ejemplo: hace unos meses salió la noticia de los neutrinos superlumínicos. Al final, todo se debía a un cable mal colocado y la relatividad de Einstein sobrevivió al golpe que había recibido. Por algún extraño motivo, el bulo de que el objetivo del experimento era desmentir al físico alemán y metieron la pata se extendió mucho más que la realidad de que ni esa era la meta ni tenía nada que ver. Además, cuando la gente lo comentaba se reía como diciendo “mirad esos frikis, que ni siquiera valen para lo que se supone que valen”. Viendo equivocarse a los científicos, perdón, creyendo que se habían equivocado, se realzaban a sí mismos y sin duda creían que estaban al mismo nivel cultural que ellos.

Al respetar cualquier idea, pululan por ahí explicaciones falsas de lo más variopinto a distintos sucesos. Al haber estas otras explicaciones, la ciencia no parece la vía de conocimiento fundamental sino una mera opción. Al parecer la ciencia una opción, se le deja de dar importancia. Si a esto le añadimos la visión de “malvados manipuladores a los que pagan para someter a la población con sus inventos secretos”, ¿qué interés puede haber en la ciencia? ¿Qué interés hay?

Si recapitulamos, una deficiencia psicológica como es el fanatismo irracional hace de freno al conocimiento racional. La investigación está como está, como causa primordial, debido a la psicología de la sociedad.

De hecho, se infravalora tanto el conocimiento científico que la gente cree que puede discutir sobre cualquier tema a quienes trabajan en él. ¿Alguien se imagina a una persona entrando en un quirófano diciendo que si extirpan el lóbulo frontal el paciente sanará enseguida porque está asociado a las corrientes del karma y discutiendo la operación oficial bajo el argumento de “su teoría puede ser cierta o no tanto como la mía”? Pues algo análogo padecen los evolucionistas con la lacra del creacionismo o los físicos con la tierra hueca.

Y el argumento inventado triunfa sobre el científico porque requiere menos conocimiento y hace sentir a la gente más sabia de lo que en realidad es.

Pero, ¿por qué debemos asumir que un análisis no técnico/idea intuitiva siempre es peor que lo que opine la ciencia si mismamente la teoría atómica estuvo 2000 años descartada como filosofía antigua y al final ha resultado ser cierta?

La jerarquía de las ideas:

¿Cómo clasificar una idea como superior a otra objetivamente? ¿Con qué criterio decirle a alguien que su interpretación de algo es inferior a la tuya? Yo tengo un criterio que conlleva una problemática, pero que parece atinar en el corazón del asunto.

Una idea A es superior a otra B si A entiende a B además de descartarla. Por ejemplo, si un niño dijese “todas las personas se llaman mamá porque así se lo he tenido que llamar a la primera”, alguien le diría “no, esa es sólo la mujer que te dio a luz a ti”. En este caso la idea de ese alguien sería superior a la del bebé, porque además de comprender perfectamente lo que se pasó por su mente ha sido capaz de descartarlo.

Análogamente, cuando la mecánica clásica decía que el tiempo era absoluto y apareció Einstein con la relatividad y explicó que no su idea era superior a la anterior por el mismo motivo: la entendía y la descartaba. Consecuentemente, en ciencia cada nueva teoría es superior a la anterior. Las teorías no atómicas posteriores a los griegos eran superiores porque las entendían y descartaban. Independientemente de que en ese aspecto concreto tuviesen razón los griegos. La teoría atómica moderna tiene más en común con la no atómica de Newton que con la atómica antigua, lo que hace estúpido pretender que los filósofos del pasado tenían ideas superiores a las de Newton.

La consecuencia de este criterio es clara: no puedes considerar que tu idea es superior a otra si no entiendes la otra. Esto es, resulta absurdo que alguien que no tiene ni idea de ciencia se crea con algún tipo de criterio para falsearla.

Y las problemáticas están claras también: si tú entiendes la idea de otra persona y eres capaz de descartarla, a)¿cómo le convences de que la entiendes?, b) ¿cómo estás seguro de que la entiendes y que tu ignorancia no te está llevando a sobreestimarte? No tengo clara la solución a este problema. Ni siquiera creo que exista una solución al mismo que conteste a estas preguntas de un modo genérico.

En cualquier caso, lo importante es que en enfrentamientos magufada/ciencia, los científicos no solemos tener problema para entender las magufadas (entre otras cosas, porque suelen tener explicaciones sencillas que mienten o pecan de ingenuas en algún tramo), y al revés es obvio que los maguferos no entienden la ciencia leyéndoles, por lo que si bien según este criterio es difícil demostrar que la explicación científica es superior a la magufa a un creyente de la magufada, es directamente imposible que suceda al revés.

“O sea, que tu criterio es tal que la ciencia siempre tenga la razón”. No. Mi criterio es tal que nadie pueda menospreciar una explicación sobre algo que no entiende en tanta profundidad como quien lo explica.

Comments
4 Responses to “Fundamentalismo del respeto: el problema real de la ciencia.”
  1. deusa dice:

    Muy buen artículo, pero difiero contigo en una cosa que has explicado de forma incompleta.
    El motivo por el que alguien se enfada cuando escucha una crítica a una creencia suya no es porque estén atacando su moral [recordemos que moral es relativo a bien/mal], sino que es porque esa persona se está identificando con sus ideas [pienso luego existo] y el hecho de criticar una idea de esa persona es, para él, atacarlo a él mismo.
    No es el hecho de haber tenido esa idea durante mucho tiempo, sino el grado de identificación con ella lo que hace que el fanatismo aumente. BIen es cierto que cuanto más tiempo tengas una idea [una forma de pensar respecto a algo, mejor dicho] más te vas a identificar con ella.

    ´Parece existir una evidencia que nos dice que te es más difícil desprenderte de una creencia/ideología cuanto más has tenido que poner de ti como consecuencia de tenerla´

    Eso es porque cuanto más pones de ti más te identificas con ella. O al revés, no sé, cuanto más te identificas con ella más pones de ti, porque crees que tú eres esa idea [un fanático del fútbol no suele decir ´sigo este equipo´ sino ´soy este equipo´; un fanático religioso no te dirá ´sigo/pongo en práctica las creencias de tal religión/las enseñanzas de tal maestro, te dice ´soy religioso´]. En tanto a ésto, en realidad el fanático no defiende la creencia de una moral superior o su idea, sino que se está defendiendo a sí mismo porque ha identificado su existencia en sus pensamientos [lo que se diría ´tiene un ego muy grande´o ´es una lucha de egos´].

    Ahora que he cambiado ´la moral´ por ´el ego´ he de decir que éste no es un parásito mental: el ego tiene su función. Ahora bien, es cierto que en el caso del fanatismo el ego [identificación del yo] está cumpliendo una función parasitaria, pero ésto es debido a que está inflamado, por decirlo de alguna manera, y que el ego está presente en una mayor parte de la actividad mental de lo que sería sano y natural.

    Otra vez “hay que respetar todas las opiniones” es derivado del famoso “pienso luego existo”, la identificación de la persona con el pensamiento. La frase parte de la base de que las personas son sus pensamientos -obviamente falsa- y que por consiguiente, al tener que respetar a las personas, también a sus pensamientos [emitidos en forma de opiniones].

    SI en lugar de hacernos peder el tiempo con ética/religión/alternativa en la eso y en primero de bachillerato nos dieran psicología nos iría mucho mejor. El hecho de entender [o de tener nociones básicas de] cómo funciona la mente haría que socialmente fuéramos individuos mejor adaptados, y a nivel individual pudieramos crecer/cultivarnos con mayor facilidad y rapidez al no tener ideas arraigadas que impidan la asimilación de otras nuevas.

  2. ruben dice:

    Luego si no se entienden los chakras, o el amor, o algo meramente irracional, no se podría tampoco tener una idea superior, ya que al ser irracional no puede ser entendida ni además descartarla.

    • Adrián dice:

      El primer debate sería si hablamos de cosas irracionales. Tal vez querías decir abstractas.
      En cualquier caso, si bien no podemos decir directamente que “no existen” podemos asegurar qué cosas no hay ninguna evidencia de que hagan y por tanto calificar de timadores a quienes aseguran curar con ellos sin aportar pruebas.

Preguntas, correcciones y debate son bien recibidos.

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